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Salud y Ciencia

ActualidadHipertensión3 min de lectura

Ocho aditivos comunes se asocian a un 29 % más de hipertensión

Estudio francés con 112.395 adultos seguidos casi ocho años asocia ocho aditivos comunes a un 29 % más de hipertensión. No prueba causalidad.

Artículo validado por

Marina Sarrias, Médica

Col·legi Oficial de Metges de Barcelona · nº 64943

Fechas

Publicado
Etiqueta de ingredientes de un alimento procesado con lista de aditivos conservantes
Etiqueta de ingredientes de un alimento procesado con lista de aditivos conservantes

En resumen5 claves

  1. 01Ocho aditivos conservantes comunes se asocian a más hipertensión y enfermedad cardiovascular en un estudio francés con 112.395 adultos seguidos casi ocho años.
  2. 02Las personas con mayor consumo de conservantes no antioxidantes tienen un 29 % más de riesgo de hipertensión y un 16 % más de riesgo cardiovascular.
  3. 03Los antioxidantes también se asocian, con un 22 % más de riesgo de hipertensión entre quienes más los consumen.
  4. 04El estudio es observacional y solo muestra asociación estadística: no prueba que los aditivos sean la causa del aumento de riesgo.
  5. 05La exposición a estos aditivos fue casi universal: el 99,5 % de los voluntarios tomó al menos un conservante.

Qué se ha descubierto

Ocho aditivos conservantes de uso habitual en alimentos procesados se asocian a un mayor riesgo de hipertensión (tensión arterial alta) y de enfermedad cardiovascular. La asociación más fuerte aparece en las personas que más cantidad consumen.

El equipo, dirigido por Mathilde Touvier y la doctoranda Anaïs Hasenböhler, de la Universidad Sorbonne París Norte y la Universidad París Cité (Francia), siguió a 112.395 adultos franceses durante una media de siete a ocho años. Los participantes con mayor ingesta de conservantes «no antioxidantes» (los que evitan que crezcan bacterias y hongos) tenían un 29 % más de riesgo de desarrollar hipertensión y un 16 % más de riesgo de enfermedad cardiovascular (infarto, ictus o angina de pecho) que los que menos tomaban. Quienes más consumían conservantes antioxidantes, los que frenan el oscurecimiento y el enranciamiento, presentaban un 22 % más de riesgo de hipertensión.

La exposición a estos aditivos fue prácticamente universal: en los dos primeros años de seguimiento, el 99,5 % de los voluntarios había tomado al menos un conservante.

Cómo se hizo el estudio

El trabajo forma parte de NutriNet-Santé, un gran proyecto francés en marcha que analiza la relación entre nutrición y salud. Cada seis meses, los voluntarios rellenaban registros de 24 horas con todo lo que comían y bebían, hasta un máximo de 96 por persona a lo largo del estudio. Esa información es mucho más detallada que las encuestas habituales. Los investigadores cruzaron esos datos con la lista exacta de ingredientes de cada producto, incluyendo las marcas comerciales, para calcular la exposición real a cada aditivo.

En los cerca de ocho años de seguimiento se registró quién desarrollaba hipertensión, infarto, ictus o angina de pecho. Se trata de un estudio observacional, así que solo mide asociaciones estadísticas: no puede demostrar que los aditivos sean la causa del aumento de riesgo. La investigación, impulsada por INSERM (el Instituto Nacional francés de Salud e Investigación Médica), incluyó a 112.395 voluntarios reclutados entre 2009 y 2024.

Qué significa y qué no

Que dos variables vayan de la mano no significa que una cause la otra. El equipo lo subraya: hablamos de asociaciones, no de causalidad. Por eso no se puede afirmar que dejar de tomar un aditivo concreto vaya a bajar la presión arterial, algo que sí se consigue con cambios de hábitos bien estudiados.

Las cantidades consumidas por quienes más aditivos toman pueden coincidir con otros hábitos menos saludables, como más ultraprocesados y más sal añadida, factores que también elevan la tensión. El estudio intenta ajustar por ellos, pero no los elimina del todo.

Otra cautela clave: hablamos de promedios poblacionales. Que un aditivo se asocie a más riesgo en un grupo no significa que cualquier persona que lo vaya a consumir lo desarrolle. El riesgo absoluto depende de muchos otros factores individuales, desde la edad hasta los antecedentes familiares.

Selección de alimentos procesados que suelen llevar conservantes
Varios alimentos procesados comunes en cuya composición aparecen aditivos conservantes.

Contexto

Los aditivos conservantes llevan años en el debate sobre los alimentos ultraprocesados. Trabajos de laboratorio y en animales ya habían apuntado a que algunos pueden alterar la función de los vasos sanguíneos o la presión arterial. Lo que faltaba, según los autores, eran datos en humanos seguidos durante años con un detalle real de lo que comen.

Este es el primer estudio que aborda un abanico amplio de conservantes y los dos resultados principales del corazón (hipertensión y enfermedad cardiovascular) en una cohorte tan grande. La cifra de 112.395 personas y la duración media del seguimiento le dan una solidez estadística destacada frente a trabajos previos más pequeños.

Qué falta por saber

Aunque los investigadores ajustaron por edad, sexo, peso, actividad física, tabaquismo y otros factores, siempre quedan variables sin medir (el consumo de sal oculto o el estrés) que pueden confundir el resultado.

También hace falta replicar los hallazgos en otras poblaciones con dietas diferentes. Los voluntarios franceses comen de una manera concreta y la presencia de cada aditivo varía de un país a otro. También se necesitan estudios que prueben si reducir de verdad la exposición a estos conservantes se traduce en menos casos de hipertensión o de infarto, algo que este trabajo no puede contestar.

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Fuentes

2 referencias
  1. [1]
  2. [2]

Preguntas frecuentes

3
¿Significa que los aditivos causan hipertensión?
No. El estudio es observacional y solo muestra una asociación estadística. Para afirmar causalidad haría falta un ensayo que modificara la exposición y midiera resultados a largo plazo.
¿Qué aditivos concretos están detrás del aumento de riesgo?
El estudio identifica ocho conservantes comunes y los agrupa en dos familias según su función: antioxidantes, que frenan la oxidación del alimento, y no antioxidantes, que evitan el crecimiento de bacterias y hongos. El trabajo original detalla el nombre de cada aditivo analizado.
¿Cómo puedo reducir mi exposición a estos aditivos?
La forma más eficaz es reducir los alimentos ultraprocesados y leer la etiqueta de ingredientes. Cuanto más corta y reconocible sea la lista, menos aditivos llevas a la cesta.