Saltar al contenido
Salud y Ciencia

ActualidadHipertensión5 min de lectura

Ocho aditivos de uso común se asocian a más hipertensión

Estudio NutriNet-Santé con 112.395 adultos seguidos casi 8 años asocia 8 aditivos conservantes habituales a más hipertensión y enfermedad cardiovascular.

Artículo validado por

Natali González, Médica

Colegio Oficial de Médicos de La Rioja · nº 26/4812791

Fechas

Publicado
Manos anónimas sostienen un envase de alimento procesado sobre una encimera de cocina con luz natural.
Manos anónimas sostienen un envase de alimento procesado sobre una encimera de cocina con luz natural.

En resumen5 claves

  1. 01Ocho conservantes habituales (E202, E224, E250, E300, E301, E316, E330, E392) se asocian de forma independiente a más hipertensión en el mayor estudio sobre aditivos hecho hasta ahora.
  2. 02Los consumidores con más exposición a conservantes no antioxidantes tuvieron un 29 % más de riesgo de hipertensión y un 16 % más de riesgo cardiovascular que los de menor exposición.
  3. 03La medición de la exposición fue muy precisa: hasta 96 registros de 24 horas por persona, cruzados con la marca del producto y análisis de laboratorio en muestras.
  4. 04Es un estudio observacional: muestra una asociación, no una relación causal; hacen falta ensayos clínicos aleatorizados para confirmarlo.
  5. 05Para quien quiera moverse hoy, lo eficaz es cocinar con comida real y mirar la lista de ingredientes del envasado, en vez de memorizar códigos.

Qué se ha descubierto

Un equipo francés siguió durante casi ocho años a 112.395 adultos y encontró que ocho conservantes habituales de los alimentos procesados se asocian de forma independiente a más hipertensión. Son el sorbato potásico (E202), el metabisulfito potásico (E224), el nitrito sódico (E250), el ácido ascórbico (E300), el ascorbato sódico (E301), el eritorbato sódico (E316), el ácido cítrico (E330) y los extractos de romero (E392). El ácido ascórbico, además, se asoció también a más enfermedad cardiovascular, medida como infarto, ictus y angina juntos.

La fotografía global del trabajo es esta: quienes más conservantes «no antioxidantes» consumían tenían un 29 % más de riesgo de hipertensión y un 16 % más de riesgo cardiovascular. Con los antioxidantes, la subida de hipertensión fue del 22 %.

No es un hallazgo menor. Si la relación fuera causal, una parte nada desdeñable de los casos nuevos de hipertensión de cada año podría tener un origen alimentario que hasta ahora no mirábamos con tanto detalle.

Vista cenital de varias etiquetas de ingredientes de alimentos procesados sobre una encimera clara.
Los ocho aditivos del estudio (E202, E224, E250, E300, E301, E316, E330 y E392) aparecen en la lista de ingredientes de muchos envases cotidianos.

Cómo se hizo el estudio

El trabajo se enmarca en NutriNet-Santé, una cohorte francesa abierta en 2009 que ya ha producido decenas de artículos sobre dieta y salud. La novedad metodológica está en cómo midieron la exposición.

En lugar de quedarse con cuestionarios de frecuencia de alimentos (el método clásico, donde la gente recuerda más o menos qué comió la semana pasada), pidieron a cada participante que registrara durante tres días todo lo que comía y bebía. Esa coleta se repetía cada seis meses. Así acumularon hasta 96 registros de 24 horas por persona. Luego cruzaron esos registros con bases de datos de aditivos por marca y con análisis de laboratorio en muestras de alimentos, para saber qué cantidad de cada conservante había comido cada voluntario.

Después, modelos estadísticos ajustados por edad, sexo, nivel educativo, tabaquismo, actividad física, IMC y consumo de alcohol y sodio total compararon la incidencia de hipertensión y de enfermedad cardiovascular entre los que más y los que menos consumían cada aditivo, con una mediana de seguimiento de 7,9 años.

Lo que asocia el estudio NutriNet-Santé

Personas seguidas
112.395
Seguimiento medio
7,9 años
Riesgo extra de hipertensión con más conservantes no antioxidantes
+29 %
Riesgo extra de enfermedad cardiovascular
+16 %
Riesgo extra de hipertensión con más antioxidantes
+22 %
Aditivos asociados a más hipertensión
8

Qué significa y qué no

Lo primero que conviene dejar claro es que este estudio no prueba que estos aditivos «causen» hipertensión. Es observacional: los voluntarios ya comían como comían cuando se reclutaron, y nadie les asignó al azar una dieta con más o menos aditivos. Eso significa que siempre cabe la posibilidad de que algún factor no medido (el patrón dietético completo, el nivel socioeconómico, el acceso a atención médica) explique parte de la asociación.

Lo segundo, y esto es lo que le da peso al resultado, es el detalle con el que midieron la exposición. Cien mil personas con hasta 96 registros de tres días cada una, cruzados con la marca exacta del producto y con análisis de laboratorio, es un nivel de precisión que pocos estudios observacionales pueden igualar. Reduce mucho uno de los talones de Aquiles clásicos de la epidemiología nutricional: la imprecisión de lo que la gente dice que come.

Para la práctica, la lectura razonable es esta: si ya controlas la presión arterial con sal, peso, alcohol y sueño, el siguiente paso es mirar la etiqueta. No para volverse loco, sino para saber dónde están los repetidos. Y aquí hay un matiz importante: el «ácido ascórbico» (E300) es vitamina C, está en casi todos los procesados como antioxidante y aparece en alimentos que en principio son saludables. Eso no lo convierte en malo de golpe; lo que dice el estudio es que, en una población con muchos procesados en la dieta, su consumo acumulado puede ser un marcador relevante.

Contexto

La sospecha de que algunos aditivos podrían afectar al corazón no es nueva. En 2022, el mismo equipo francés ya había publicado que el nitrito sódico (E250), muy usado en embutidos y bacon, se asociaba a un 19 % más de hipertensión. El nuevo estudio amplía la lista a ocho y suma enfermedad cardiovascular al cuadro.

Encaja con lo que sabemos sobre otro mecanismo. La remolacha, por ejemplo, aporta nitrato que se convierte en óxido nítrico, una molécula que el cuerpo usa para relajar los vasos y bajar la presión. En el extremo contrario, los nitritos añadidos como conservante siguen una ruta distinta: bajo calor o en el estómago, pueden generar especies reactivas que favorecen el estrés oxidativo, el mismo mecanismo que está detrás de parte del daño vascular del tabaquismo o de la diabetes mal controlada.

«Estos resultados sugieren que necesitamos una reevaluación de los riesgos y beneficios de estos aditivos por parte de las autoridades como la EFSA en Europa y la FDA en EE. UU. Mientras tanto, apoyan las recomendaciones de preferir alimentos no procesados o mínimamente procesados y evitar aditivos innecesarios.»

Atribución: Mathilde Touvier, directora de investigación del INSERM y autora principal del estudio. Cita tomada de la nota de prensa de la Sociedad Europea de Cardiología (septiembre de 2026).

El hallazgo se suma al cuerpo de evidencia que ya relaciona el consumo alto de ultraprocesados con más mortalidad, eventos cardiovasculares y diabetes tipo 2. Pero este trabajo va un paso más allá: en vez de quedarse en la categoría global de «ultraprocesado», señala ingredientes concretos, con su código europeo, que se pueden buscar en una etiqueta.

Qué falta por saber

El propio equipo reconoce varias limitaciones. La cohorte NutriNet-Santé tiene un 79 % de mujeres y una edad media de 43 años. Eso sobrerrepresenta a adultas francesas con interés en la nutrición. Los resultados pueden no trasladarse tal cual a hombres, a personas mayores o a otras poblaciones con dietas muy distintas.

También queda por resolver si el efecto es de cada aditivo por separado o si se potencia cuando varios coinciden en el mismo producto. Y, sobre todo, hace falta un ensayo clínico en el que se asigne al azar una dieta con y sin estos conservantes para confirmar la causalidad. Hasta entonces, la decisión de las autoridades europeas (la EFSA tiene abiertas varias reevaluaciones de aditivos) y el criterio de cada persona al hacer la compra son las herramientas disponibles.

Para quien quiera moverse hoy, la conclusión operativa es simple. Si la mayor parte de lo que comes en una semana es comida real cocinada en casa, la exposición a estos aditivos cae por decantación, sin necesidad de memorizar códigos. Cuando compres envasado, mira la lista de ingredientes, no solo la tabla nutricional: los conservantes son aditivos y declaran su función y su código en letra pequeña.

Compartir

Fuentes

4 referencias
  1. [1]
  2. [2]
    8 common food additives linked to high blood pressure and heart disease · European Society of Cardiology / ScienceDaily · 2026 · sciencedaily.com
  3. [3]
    Nitrites, Nitrates, and Cardiovascular Outcomes: Are We Living «La Vie en Rose» With Pink Processed Meats? · Journal of the American Heart Association · 2022 · pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  4. [4]
    Alimentos ultraprocesados y salud · saludyciencia.es · 2026 · saludyciencia.es

Preguntas frecuentes

5
¿Tengo que dejar de tomar embutidos y refrescos para cuidar la presión?
No hace falta eliminarlos. El estudio encontró una asociación, no una causa, y el efecto fue mayor en las personas con más consumo acumulado. Si la mayor parte de tu dieta es comida real cocinada en casa, la exposición a estos aditivos cae sola.
¿El ácido ascórbico (E300) es la vitamina C? ¿Es malo?
Sí, es vitamina C usada como antioxidante. No es malo en sí; el estudio dice que, dentro de una dieta con muchos procesados, su consumo acumulado se asocia a más hipertensión y enfermedad cardiovascular.
¿Cómo sé si un producto lleva estos aditivos?
Aparecen al final de la lista de ingredientes, con la palabra «conservante» o «antioxidante» seguida del código E. Si un mismo producto suma varios (zumos, panes de molde, salsas, platos preparados), la exposición diaria se acumula.
¿Por qué se usan si pueden ser un problema?
Evitan que crezcan bacterias y mohos, frenan la oxidación que enrancia las grasas y alargan la vida útil. El equilibrio entre seguridad alimentaria y efecto a largo plazo es justo lo que las autoridades como la EFSA están reevaluando.
¿Qué dice la EFSA sobre estos aditivos?
La EFSA tiene abiertas varias reevaluaciones de aditivos y está pendiente de actualizar algunas ingestas diarias admisibles. El estudio no cambia la regulación por sí solo, pero añade presión para revisar la evidencia existente.